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Sean Baker, el favorito al Oscar que se inspira en el cine radical del español Jess Franco y en su 'Vampyros Lesbos'

El director Sean Baker, en la entrega de los Premios que otorga el Sindicato de Actores

Javier Zurro

26 de febrero de 2025 22:56 h

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Si se hace caso a los premios previos, la favorita al Oscar a pocos días de la ceremonia es Anora. El filme de Sean Baker ha encadenado los galardones que entregan los diferentes sindicatos (productores, directores y guionistas), además del Critics Choice. Un botín que le coloca en cabeza en un año donde todo puede pasar. El triunfo de Anora sería el del cine independiente, hecho en los márgenes y fuera de las narrativas y maquinarias de Hollywood.

Que un director como Sean Baker, que ha retratado los márgenes del sistema, que ha dado dignidad a aquellas personas que no cuentan para las historias de Hollywood, se haya colado en la fiesta de los grandes estudios, es algo que hay que celebrar. De hecho, en el caso de Anora, se podría festejar casi hasta como un triunfo del cine español, ya que el largometraje contiene una dedicatoria a uno de nuestros cineastas más radicales e incomprendidos.

A priori, muchos podrían pensar que se trata de Pedro Almodóvar, al que Sean Baker ha alabado en varias ocasiones y que reconoce que es el que más le ha influido, o Luis Buñuel, otro maestro del cine contra lo establecido. Sin embargo, los créditos de Anora tienen un agradecimiento a Jess Franco y a su musa, Soledad Miranda. Una dedicatoria que se ha hecho explícita en la carátula que ha anunciado Criterion (el sello de DVD y Blu Ray más prestigioso) para la edición doméstica del filme de Baker. En ella se puede ver a la actriz Mikey Madison con su bufanda roja y en la misma posición que Soledad Miranda en el cartel de Vampyros Lesbos (Las vampiras), la película que homenajea Baker en Anora.

De hecho, la bufanda roja es también un guiño a aquella cinta. En la inclasificable obra de Franco, Soledad Miranda vestía una bufanda roja, igual que el personaje protagonista de la ganadora de la Palma de Oro del año pasado. De hecho, Baker reconocía de forma abierta que la incluyó por el director español. “Vi el uso que le daba Jess Franco a la bufanda roja en Vampyros Lesbos, la forma en la que Soledad Miranda la usaba… y ella se parece a Mikey en muchos aspectos. El cabello largo, morena… por eso les he incluido a ambos en los agradecimientos finales. Esa bufanda roja sabía que iba a ser un elemento importante en la película, y creo que dictó el propio aspecto del filme”, comentaba Baker en una entrevista en The Film Stage.

En su visita al Festival de San Sebastián el pasado septiembre, Sean Baker citó de nuevo a Jess Franco en la masterclass que ofreció en Tabakalera. Luego, en un encuentro reducido con periodistas en el que se encontraba eldiario.es, Baker decía que se sentía muy vinculado al director por cómo “perseguía los temas” y porque tenían “la misma forma de hacer películas”. Unas formas fuera de reglas, del sistema y sin que nadie les dijera lo que era posible o no. De hecho, Baker saltó al foco del cine indie con una película rodada con su móvil, Tangerine, donde contaba la relación de dos trabajadoras sexuales –las grandes protagonistas de su cine– transexuales.

Sean Baker explicaba en el Zinemaldia que conoció a Jess Franco en el instituto, y que durante mucho tiempo incluso lo consideraba algo parecido a un placer culpable, se reía de sí mismo por ver esas películas. “Con los años comencé a apreciarlo porque reconocí su verdadera sensibilidad independiente, cómo estaba obsesionado con, simplemente, hacer películas y hacerlas rápidamente, una tras otra. Eso me inspira. Su falta incluso de habilidad a veces me parece muy interesante. Ahora, años después, creo que su cine ha envejecido bastante bien, porque esa realización descuidada, esa dejadez, se ha vuelto entrañable”, explicaba.

También, y esto une de nuevo ambas carreras, “el trabajo con sus musas”, y en especial con Soledad Miranda. “La forma en la que la fotografiaba, la imagen de ella con ese pañuelo rojo es un vínculo directo con Anora. Hay muchas influencias de su cine en esta película, muchísimas, pero esta fue una de las primeras y quise darle las gracias de forma explícita”, añadía entonces.

No solo se siente influido por Jess Franco, o por Almodóvar, sino que también reivindica otro nombre que no suele salir cuando se habla de los grandes directores españoles, el de Eloy de la Iglesia, al que descubrió hace “algo más de cinco años, cuando sus películas llegaron a EEUU”. “Todo el mundo me decía que me iba a gustar este director porque había abordado temas que me interesaban, y cuando lo vi y leí sobre su vida y sobre sus luchas, ya sabes sentí una conexión”, subrayaba apuntando al pasado de Baker, que fue adicto a la heroína cuando tenía 20 años, algo que siempre ha estado muy presente en su cine, pero sin estigmatizar ni explotar el miserabilismo en sus historias.

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