'Su Majestad', una sátira atrevida de nuestra monarquía con guiños reales y una Anna Castillo imperial
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Un rey que se ve obligado a huir del país por escándalos. Una heredera rebelde y adicta a la fiesta. Un poder judicial corrupto. Cómicos en apuros por hacer humor sobre la Corona. Todos estos titulares, que bien podríamos haber leído en un periódico de tirada nacional sobre la situación real de España en los últimos años, son algunas de las situaciones ficticias que plantea Su Majestad, la nueva serie que Amazon Prime Video estrena este jueves 27 de febrero con una imperial Anna Castillo como reina en funciones.
Esta sátira de siete capítulos sobre nuestra monarquía es atrevida desde su propia concepción y se desmarca como uno de los proyectos más interesantes del año. Su producción, a cargo de 100 Balas (The Mediapro Studio) la adelantó verTele en exclusiva en febrero de 2024. Sin embargo, sus creadores Diego San José y Borja Cobeaga, dupla artífice de la taquillera Ocho apellidos vascos, llevaban trabajando en ella cinco años en los que la realidad muchas veces ha superado a una ficción con la que, por qué no decirlo, guarda bastantes similitudes.
Tras atreverse a pisar terreno político con la premiada Vota Juan (y las sucesivas Vamos Juan y Venga Juan), San José vuelve a formar tandem con Cobeaga para hacer humor sobre otra temática susceptible de levantar ampollas y que nuestra ficción no se había lanzado a parodiar hasta este año: la monarquía, nuestra Casa Real. Asunto central también de la recientemente estrenada La vida breve, pero que en este caso se aborda desde el presente y con el tono caricaturesco e irónico que ya caracterizó a la comedia política de Javier Cámara.
Anna Castillo tropieza con la Corona de España en el primer tráiler de 'Su Majestad', que se estrena ya en Prime Video
Su Majestad nos sitúa en una España contemporánea en la que reina Alfonso XIV (Pablo Derqui), un monarca al que siempre ha acompañado su fama de mujeriego y al que el poder judicial y el jefe de la Casa del Rey han ayudado a tapar algún que otro escándalo. Todo cambia cuando la prensa publica un ejercicio de 'ingeniería financiera' difícil de defender, huye del país y tiene que ocupar el trono su única hija y heredera Pilar (Anna Castillo), quien hasta entonces ha estado más preocupada por la fiesta que por su futuro (ya presente) al frente de la institución.
Una fotografía 'real' de la España que conocemos
Con ese punto de partida, y en un contexto imaginario, arranca una serie que a golpe de humor realiza una fotografía de la España que conocemos y nos invita a reírnos desde la crítica y la ironía de una realidad que no hemos elegido y que genera debate. Desde lo políticamente incorrecto, parodia con mucho tino nuestro carácter como sociedad, en un escenario cada vez más polarizado.
Sin hacer spoilers, porque es una de las secuencias que ya muestra el tráiler oficial, Su Majestad arranca con la recreación de una final de Copa del Rey entre FC Barcelona y Girona FC. Un territorio hostil para la princesa Pilar, por la sonora pitada de las aficiones catalanas al himno de España y a la Familia Real, que evidencia el tono e intenciones de una ficción que recurre a episodios que conocemos para hacer humor sobre cómo somos.
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Lejos de desdibujarse, ese prometedor inicio es sólo una 'píldora' de lo que está por llegar: siete capítulos de 30 minutos ligeros, ocurrentes y mordaces centrados en cómo la heredera del rey toma el control de la institución en contra de la voluntad del pueblo (y la suya propia), con la ayuda inestimable de su secretario Guillermo (Ernesto Alterio).
Como otras ficciones con evidente conexión con la realidad, la de Prime Video también avisa en sus créditos de que sus personajes y eventos son ficticios, y que cualquier similitud con alguien real, vivo o muerto, es “coincidencia o inintencionado”. Sin embargo, lo cierto es que las conexiones y coincidencias son numerosas y no exclusivas con la monarquía española, sino también con la británica a través del personaje de Richard (Freddie Dennis), amor de juventud de la princesa.
De nuevo sin revelar detalles concretos de la trama, y sin verbalizar los muchos guiños e incluso frases reales que se incluyen a lo largo de la serie como highlights, sí cabe hacer una mención especial al capítulo 4, una masterclass en forma y fondo. Por su trama, por cómo se introduce en el contexto de la serie, y por la manera con la que sus guionistas retratan el fanfarroneo de los Jueces del Tribunal Supremo y la protección que (en ficción) otorgan a la Casa Real.
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Todo, con una fotografía de calidad que se ve elevada por la belleza y el realismo que aportan localizaciones y escenarios como el Palacio de Linares, el Palacio de Santoña, la Quinta de Mirabel en Toledo y La Granja de San Ildefonso en Segovia. Y con una banda sonora que refuerza ese toque punk y desvergonzado que caracteriza al personaje protagonista.
Anna Castillo reina en ficción con un personaje a medida
Si una idea arriesgada como la que plantea Su Majestad funciona es primero por el ingenio de sus guiones (firmados por San José, Cobeaga y José Antonio Pérez Ledo), y también por la elección de una actriz como Anna Castillo a la que parece que han hecho el personaje a medida. La naturalidad y frescura que impregna siempre a sus papeles alcanza su clímax en este proyecto, donde interpreta a una princesa que, por encima de cualquier similitud con alguna hija de infanta, tiene su sello.
Sin ser necesariamente sus referencias, la Pilar de Anna Castillo cabalga entre el tono de The Royals y la Anne Hathaway de Princesa por sorpresa: una joven que rompe con la imagen de la institución a la que pertenece, y cuya personalidad se impone a cualquier protocolo, costumbre o formalidad. Se echa en falta que la serie termine apostando de manera decidida por el 'gamberrismo' de la infanta, si bien su evolución parece coherente con el destino del personaje.
El rol protagonista lo comparte con Ernesto Alterio en el papel de su secretario Guillermo, el contrapunto perfecto para la princesa. Una dupla que funciona desde el primer minuto que aparecen en pantalla y que evoluciona de lo formal a lo tierno, de la rigidez y frialdad a la confianza, siendo su relación uno de los grandes pilares de Su Majestad.
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Junto a Alterio, que da vida a un funcionario lleno de personalidad y que va desprendiéndose de capas capítulo a capítulo, también destaca el papel de Ramón Barea como el Jefe de la Casa del Rey, que es el primero que debe contener la rebeldía de la princesa y que también ejerce de interesante contrapunto en los primeros instantes de la serie.
La oportunidad de Prime Video para dar su 'golpe' de ficción
Vistos todos los capítulos de los que consta esta primera temporada de Su Majestad, que acaba además poniendo los mimbres para una continuación, se plantea la duda de cómo será recibida por aquellos partidarios y contrarios a la monarquía que satiriza. No cabe duda, sin embargo, que este proyecto es un golpe de relevancia de Prime Video, que ha apostado por una historia que cuesta imaginar en una cadena o plataforma de matriz española.
En sus más de cinco años como productor, coproductor y ventana de ficciones originales en la industria patria, el servicio de streaming de Amazon ha estrenado más de una treintena de títulos de todos los géneros, siendo la comedia el que le da mayores alegrías gracias a La que se avecina que comparte con Mediaset. Sin embargo, más allá de la mediática y criticada Reina Roja, se echaba en falta ese proyecto atrevido y singular que reforzase su posición como plataforma en el mercado español en el terreno de las series, como OT 2023 lo hizo en el del entretenimiento.
Su Majestad tiene muchas papeletas para ser ese proyecto. Por su temática susceptible de crear conversación, por sus momentos de comedia 'campechana' y porque, en opinión de quien firma estas líneas, es la mejor ficción de Prime Video desde su asentamiento en esta España nuestra.