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La oposición gallega clama contra el desprecio de Rueda por la quita de la deuda y su asunción de la estrategia de Génova

El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, en la sesión de control del Parlamento de Galicia este 26 de febrero

Daniel Salgado

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Alfonso Rueda ha decidido plegarse a la estrategia de Génova sobre la quita de la deuda a las comunidades autónomas. La critica con dureza. Y para argumentarlo, ha pasado al ataque pero contra la oposición gallega. Así lo materializó en la sesión de control parlamentario de este miércoles. Al socialista José Ramón Gómez Besteiro lo acusó de emitir “disparates” y “sumisión”. A la nacionalista Ana Pontón, de “demagogia” y también de disparate. BNG y PSOE clamaron contra el desprecio del presidente de la Xunta de Galicia por una condonación que alcanzaría los 4.010 millones de euros, un 33% del total, y que según las izquierdas supondría la liberación de recursos para la sanidad o la vivienda.

Pero Rueda echa otras cuentas y, en línea con el argumentario del Partido Popular a nivel estatal, se escuda en que se trata de una cesión a Catalunya. Y eso que la comunidad más beneficiada sería Andalucía, gobernada por la derecha, y la tercera, Valencia, gobernada por la derecha. “Su gobierno necesita más respiración asistida”, le espetó a Besteiro, “ya lo anunció Oriol Junqueras, el portavoz de este gobierno asfixiado, el que manda en España, si es que manda alguien”. De nada sirvieron los esfuerzos del portavoz socialista o de Ana Pontón por enumerar políticas o iniciativas a las que les vendría bien más presupuesto. “La principal preocupación de los gallegos es la vivienda”, había recordado Pontón, cuya pregunta versaba sobre la materia, “¿qué se podría hacer con los 4.000 millones de la quita? A usted no le importan las consecuencias”.

La nacionalista lo tildó de “campeón del servilismo” y de “peor presidente de la historia” de Galicia por negarse a aceptar una quita que, insistió, había negociado el BNG con el Gobierno central. “Lo ciega el centralismo y la sumisión a Madrid”, le recriminó, “nosotros hicimos lo difícil, garantizar la condonación de la deuda. Haga usted lo fácil y acéptela”. Rueda, al igual que había hecho con Besteiro, no se movió e intentó ironizar. “¿Dónde hay que recoger los 4.000 millones? Dígamelo, cancelo mi agenda y vamos”, decía. Según su tesis y su cálculo, los beneficios de la condonación serán 40 millones. La nacionalista se remitió a los presupuestos de la comunidad, en los que la tercera partida de gasto -tras la sanidad y la educación- es la deuda, sus intereses y amortizaciones, 1.700 millones de euros, la cifró. “Reducirla un 33% es liberar más recursos para la sanidad, la educación o la vivienda”, resumió Pontón.

“Entre Galicia y el PP, elige siempre el PP”

Tampoco fructificaron los intentos del portavoz socialista por que Rueda se apartase de las instrucciones de Feijóo. Quiso dar la vuelta a uno de los motivos recurrentes del presidente gallego, la necesidad de reformar el sistema de financiación autonómico -sobre el que su postura concreta dista de estar perfilada-, y ofreció algunas comparaciones. “La condonación de la deuda a Galicia supone el 6,7% del total de todas las comunidades, cuando la población es el 5,5% y el PIB incluso menos”, dijo, “hay un ajuste por criterios singulares”. “Lo que sucede”, añadió, “es que cuando tiene que elegir entre Galicia y el PP, siempre elige el PP”.

Alfonso Rueda respondió con su habitual repertorio de ataques contra el PSOE gallego. “Es el partido socialista menos votado de España y también el más sumiso, ya esperábamos su pregunta”, dijo, “pero realmente lo dice en serio o es falta de rigor con la que suelta esos disparates”. Utilizó la misma vía que con Pontón y se burló de que el Gobierno central fuese a “ingresar 4.000 millones” en las arcas gallegas -en realidad nadie lo había afirmado de manera literal. Gómez Besteiro intentó, pese a todo, simplificar el debate: “Se va a cancelar la deuda ¿eso es malo?”, preguntó. Rueda se hizo el alarmado: no se esperaba “este nivel de disparate y de sumisión” a Sánchez. Y volvió con Catalunya: “Es premiar a los de siempre”.

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