Luceño atribuye al proveedor malasio San Chin Choon el precio desorbitado que pagó Madrid por las mascarillas
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El principal acusado del caso mascarillas, Alberto Luceño, ha descargado este miércoles la responsabilidad del precio desorbitado pagado por el Ayuntamiento de Madrid y las comisiones que percibieron él y Luis Medina, en el banquillo junto a él, en el empresario malasio San Chin Choon, proveedor del material sanitario por el que el Consistorio desembolsó en los peores momentos de la pandemia 11 millones de euros. De esos 11 millones, cinco fueron para Luceño y uno para Medina.
A preguntas del fiscal Anticorrupción, Luceño ha dicho que los 6,6 euros por mascarilla –el precio más caro pagado por una ciudad española con más de 300.000 habitantes– “lo fija Leno”, el nombre de la sociedad malasia de San Chin Choon que a su vez tenía el contacto en la fábrica china. “Hasta que no se firma el contrato no conozco mi comisión”, ha añadido Luceño, que ha atribuido también el porcentaje que se llevó al empresario malasio.
Luceño se enfrenta a una petición de 15 años de cárcel por estafa agravada, falsificación de documento mercantil y público y delito fiscal. La estafa agravada es el núcleo del procedimiento y habría consistido en engañar al Ayuntamiento, por una parte asegurando que ni él ni Medina iban a cobrar comisiones y atribuyendo el precio final a circunstancias distintas a su beneficio.
Al altribuir a San Chin Choon todas las decisiones de las que derivan la supuesta estafa, Luceño se ha descargado de responsabilidad en este punto. Las partes habían solicitado la declaración de San Chin Choon como testigo, pero el malasio no ha tenido en ningún momento interés en viajar a España y el tribunal decidió que una videoconferencia desde la embajada no era algo que permitiera la ley.
Del precio de las mascarillas, Luceño corresponsabilizó al Ayuntamiento de Madrid. “Uno propone [Leno] y el otro dispone [el Consistorio]. Como cuando se va a comprar una casa”, ha dicho Luceño. Tal era su desconocimiento de las ganancias que el acusado ha dicho no saber quién es Lin Shin, un misterioso personaje que aparece en el cuadro de reparto de las comisiones que él envió a Medina. Según Luceño, ese cuadro, que desveló en su momento elDiario.es, no lo elaboró él sino San Chin Choon.
Anticorrupción atribuye también su acusación de estafa a que el Ayuntamiento recibió guantes por algo más de 5 millones de euros pero no se trataba de los que había pedido. Llegaban hasta la muñeca cuando tenían que proteger a los sanitarios hasta el codo. Cuando la responsable de compras, Elena Collado, se quejó a Luceño este le envió en pocas horas una devolución de más de 4 millones. Según la acusación, no se trataba de una devolución de dinero sino de la renuncia a la comisión del propio Luceño, una comisíon que, por otra parte, le había ocultado a Medina.
Este miércoles, Alberto Luceño dio su versión de los hechos. Se centra en la elasticidad. Asegura que se trató de un “desacuerdo comercial” porque los vendedores y sus intermediarios, ellos, entendían que alcanzaban los 40 centímetros que recogía el contrato una vez estirados. Luceño ha negado que le dijera a Collado, en contra de lo que ella declaró, que no iba a cobrar comisiones. “Tampoco me lo preguntó”, ha añadido.
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