¿La ventana más pequeña del mundo está en España o es una invencion?

Ventana más pequeña de España

Adrián Roque

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Toledo es una ciudad de grandes monumentos y pequeños misterios. Tras sus imponentes murallas, su catedral gótica o su Alcázar, también guarda sorpresas a escala casi microscópica.

En plena calle Sillería, a unos pasos de la Plaza de Zocodover, se encuentra una curiosa abertura en la fachada del Casón de los López, un antiguo edificio del siglo XVI que hasta hace poco funcionaba como restaurante. Se trata de lo que muchos —durante años— creyeron que era la ventana más pequeña del mundo.

Un rectángulo minúsculo enmarcado en piedra, con apenas unos centímetros de alto y ancho, que ha sido fotografiado por miles de visitantes. ¿Lo más curioso? Tiene inscrito un texto en árabe, que los expertos creen que podría ser el nombre islámico de Toledo: Tulaytula.

Una inscripción discreta, casi escondida, que conecta el presente con el pasado andalusí de la ciudad.

Una historia repetida... aunque no sea cierta

Todo comenzó hace más de una década, cuando blogs, guías turísticos y medios locales —la cuenta oficial de Turismo de Toledo— comenzaron a repetir una misma afirmación: esta era la ventana más pequeña del mundo, según el Libro Guinness de los Récords. Desde entonces, el rumor creció y se convirtió en parte del folclore urbano.

El problema es que el récord nunca existió. No hay constancia de que el Guinness haya registrado jamás ninguna ventana en esa categoría.

Pese a la desmentida oficial, el mito había hecho su camino. Hasta la cadena de televisión regional y medios nacionales lo dieron por cierto en su momento. Y así, Toledo añadió otra historia más a su ya extenso repertorio de leyendas.

Un rincón que sigue mereciendo la visita

A pesar del bulo, la ventana sigue allí, y merece la pena detenerse frente a ella. No solo por su minúsculo tamaño, sino porque forma parte de uno de los conjuntos más encantadores del casco antiguo.

La calle Sillería, estrecha y empedrada, está flanqueada por casonas históricas, muchas de ellas con elementos arquitectónicos de distintas épocas.

El Casón de los López, donde se encuentra la ventana, fue restaurado en los años 70 y aún conserva parte de su estructura original, además de elementos decorativos añadidos que contribuyen a su estética particular. Aunque actualmente el inmueble está cerrado al público, su fachada sigue atrayendo a quienes se adentran por las callejuelas del centro toledano buscando rincones especiales.

Toledo y su amor por los detalles

Más allá de catedrales, sinagogas o fortalezas, Toledo se descubre en los pequeños gestos: una hornacina olvidada, un azulejo centenario, una inscripción grabada en la piedra o una ventana tan pequeña que cuesta creer que no sea decorativa.

Esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, ha sabido conservar esos detalles que la hacen única.

Que la ventana más pequeña del mundo no esté oficialmente reconocida por Guinness no le resta encanto. Al contrario: la convierte en un secreto compartido, en una excusa perfecta para perderse por las calles medievales y descubrir, a cada paso, una Toledo que siempre tiene algo más que contar.

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