El CAAM se reconcilia con Chirino, con la mayor exposición del escultor en su centenario

'Martín Chirino. Crónica del Siglo' es el nombre de la muestra que se inaugurará este jueves y que se podrá visitar hasta el 31 de agosto, y que ocupa las cuatro plantas del CAAM.

Efe

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 El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Gran Canaria se reconcilia con su cofundador y primer director, Martín Chirino (1925-2019), con la exposición más ambiciosa organizada hasta la fecha sobre su obra, una exhibición que rinde homenaje a uno de los escultores más universales del siglo XX en el centenario de su nacimiento.

Martín Chirino. Crónica del Siglo es el nombre de la muestra que se podrá visitar desde este jueves hasta el 31 de agosto y que ocupa las cuatro plantas del CAAM, que se ha llenado del “espíritu y el pensamiento” del escultor del hierro que se convirtió “en herrero, artesano y señor del fuego”, como él mismo se definió.

La exposición se compone de 74 obras procedentes de 25 colecciones privadas y parte del archivo bibliográfico de la familia Chirino, así como de objetos personales que se enseñan por primera vez, como son el yunque con el que trabajó, sus guantes y sus gafas. Su presupuesto asciende a 385.000 euros, que se ha dedicado en su mayor parte a sufragar el traslado de las esculturas.

En la presentación, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha destacado que el objetivo es reivindicar el talento artístico de Chirino y hacer una “lectura profunda” de sus creaciones y revisar su trayectoria, para acercar al público “la vitalidad e imaginario creativo” del artista conocido “como el escultor del viento”.

Y es que esta inmersión en la obra de Chirino, que ha respetado su “simbolismo clásico”, según la consejera de Cultura del Cabildo, Guacimara Medina, era “justa y necesaria” por tratarse del máximo exponente del arte contemporáneo que ha dado la isla junto con el pintor Manolo Millares (1926-1972), por lo que se ha convertido en el proyecto “más destacado de la legislatura”.

El director artístico del CAAM, Orlando Brito, ha subrayado que la muestra supone una “reconciliación” con Martín Chirino, con el que se sentían en “deuda”, y que, tras tres años de trabajo, ha salido adelante gracias a la Fundación que lleva su nombre y a su familia.

Brito ha indicado que se completará con un seminario sobre su obra, que se celebrará los días 14 y 15 de mayo, y con talleres que se organizarán en los meses de junio y julio.

Los comisarios de la exposición, el director de la Fundación Martín Chirino, Jesús María Castaño, y Fernando Castro Flórez, dos personas que conocieron muy bien a Chirino, han abundado en la magnitud de este proyecto dedicado al hombre que se propuso “quitar gravedad al hierro”, metal que conoció desde niño en los astilleros del puerto de La Luz donde trabajó su padre y que marcó su trayectoria artística hasta que apareció la espiral.

Esa figura se convirtió más tarde en el 'leit motiv' de su obra, que intentó que “cada vez fuera más simple y sencilla”.

Castaño, que ha insistido en que Chirino “retó a la gravedad con sus piezas y logró que la espiral volase”, ha destacado también que se han seleccionado esculturas de los años 50 hasta el final de sus días: están sus reinas negras, los afrocanes, las alfaguaras y los aeróvoros, vientos y ladies, entre otras creaciones.

Así, en las salas se podrán ver esculturas de gran formato, que los expertos aún se preguntan cómo las pudo manipular el artista, pues solo contaba con un ayudante en su taller y algunas pesan varias toneladas.

También se exhibe su archivo bibliográfico y documental, además de dibujos, bocetos, 'collage' y dos vídeos de Dácil Manrique de Lara y Miguel G. Morales, encargados para esta exhibición.

El CAAM se ha llenado de las obras y el espíritu de Chirino, ha señalado Castro, pero también del pensamiento de un artista del que ha destacado su “coherencia estética” frente a las distintas corrientes que se fueron sucediendo desde que participó en la fundación del grupo artístico El Paso en los años 50.

En esta ocasión, las paredes del museo que ayudó a fundar hablan de Chirino y nunca mejor empleado el dicho, pues en ellas se leen frases del autor como esta: “En mi obra nunca he renunciado a lo sublime. Toda ella está recorrida por un hambre de belleza, por una persistencia estoica y por una fuerte identidad que me ha ido acercando cada vez más a los orígenes”.

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