Euskadi subvencionará con hasta 3.500 euros la compra de un coche nuevo aunque sea diésel o gasolina

El Gobierno vasco ha anunciado este jueves la puesta en marcha de un nuevo plan de ayudas para la compra de coches que incluye en el abanico de subvenciones también a los que funcionan con gasolina o gasóleo (diésel). “Hasta ahora, la apuesta europea ha sido el vehículo eléctrico, pero su despliegue no está funcionando como se esperaba. La gente está apostando por un coche de segunda mano y no por uno eléctrico. Y un parque móvil con coches antiguos no contribuye a la descarbonización”, ha justificado el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi. El consejero ha presentado este nuevo paquete de ayudas, que subvencionará hasta con 3.500 euros la compra de un coche nuevo, en el marco de la segunda reunión del Grupo de Defensa Industrial y como una medida en cierto modo destinada a contrarrestar los aranceles de Donald Trump a los vehículos que no se fabriquen en Estados Unidos, unas medidas que “impactarán de lleno en el sector de la automoción vasca”, ha señalado.
El nuevo programa, a diferencia de otros como el Moves del Gobierno central, destinado solo a la promoción de coche eléctrico, se destina a vehículos nuevos de cualquier combustible, aunque eso sí, de “bajas emisiones”. Tendrá en principio una dotación de 5 millones de euros, para otorgar ayudas de hasta 3.500 euros por sustitución de vehículo. En la fase inicial del programa se prevé sustituir 2.000 turismos y furgonetas por otras de mayor eficiencia y menos contaminantes. Podrán acceder a esta subvención los vehículos turismo o furgonetas de estas características: eléctricos puros e híbridos enchufables, de autonomía extendida, GLP (gases licuados del petróleo), gas natural, gasolina o gasóleo, con emisiones de CO2 inferiores a 125 g/km para los coches, y de 150 g/km para las furgonetas que se adquieran a partir del 1 de abril de 2025. En todo caso, será obligatorio el achatarramiento del vehículo antiguo para hacer efectiva la sustitución y optar a la ayuda. El precio máximo del nuevo vehículo, con carácter general, no podrá ser superior a los 40.000 euros para los turismos y 75.000 euros para los turismos de hidrógeno.
El consejero ha insistido en que el Gobierno vasco “continúa apostando por la electrificación como principal vía de descarbonizar el transporte de carretera”, pero ha señalado que la medida “da un paso para acompañar a las familias que aún no están decididas a dar el salto al vehículo eléctrico”. “Debemos de ser capaces de ayudar a la ciudadanía a acceder a vehículos nuevos que supongan generar menos emisiones, a la vez que apoyamos al sector de la automoción”. “Nos toca liderar y nos toca ahora. Tenemos que agarrar fuerte el volante y sortear las curvas que vienen para el sector”, ha señalado.
Consideran que la medida responde a una realidad, que ha supuesto en los últimos años el envejecimiento de la flota de vehículos actualmente en circulación, “que en Euskadi se sitúa en 14,5 años, ligeramente por encima de la media del Estado (14,2 años), cuando el año 2019 la media se situaba en 12 años”. En 2024, por cada coche nuevo vendido en Euskadi se adquirieron tres de segunda mano, lo que no contribuye a una descarbonización efectiva del transporte por carretera.
La cuantía de las nuevas ayudas vascas es considerablemente inferior al Moves que el Gobierno central puso en marcha para el coche eléctrico en el que la compra se subvencionaba con 7.000 euros. Desde el Gobierno vasco han señalado que mantiene contacto continuo con el Gobierno del Estado en relación con la posible reactivación de este programa, por lo que todo hace prever que estas subvenciones vascas acaben destinadas en su totalidad destinadas a la compra de vehículos diesel o gasolina, más baratos que los eléctricos o híbridos.
El programa de ayudas destinadas a impulsar el sector de la automoción es la primera medida concreta que sale del Grupo de Defensa Industrial, liderado por el consejero de Industria, que reúne a las principales instituciones públicas del país, y a una representación de la industria y el tejido económico, con clústeres industriales, organizaciones empresariales, cámaras de comercio y empresas representativas y que se ha reunido por segunda ocasión este jueves en Amorebieta (Bizkaia). Su misión es proveer a la industria vasca de información en tiempo real para hacer frente a la guerra arancelaria, así como presentar medidas para impulsar la actividad industrial y paliar los posibles daños que puedan causar las nuevas medidas comerciales del Gobierno de Estados Unidos, y se reunió por primera vez en el mes de febrero.
Jauregi ya reconocía por la mañana, en el marco de una jornada sobre el sector de la automoción, que los nuevos aranceles anunciados por Trump van a impactar en el sector de la automoción, que es “una industria fundamental” para la economía vasca. En este sentido, ha destacado que ACICAE - el Cluster de Automoción de Euskadi representa a 300 empresas que en 2023 facturaron “una cifra histórica” que superaba los 25.000 millones de euros y suman 740 plantas productivas a nivel internacional, con más de 140.000 personas empleadas y una aportación a la I+D “muy significativa”.
No obstante, la política proteccionista de Estados Unidos tendrá un efecto más allá de la automoción. Según las encuestas que ha realizado el Gobierno vasco entre las empresas el 16% de las compañías vascas espera un impacto grave por la guerra arancelaria, mientras que el 40% prevé que este sea leve o nulo. Los sectores que estiman un mayor impacto son agroindustria, automoción y fabricación de productos metálicos. No lobstante, el 67% de las empresas considera que la UE debe aplicar barreras a las importaciones para proteger a la industria europea. Ante la incertidumbre y amenaza arancelaria, las empresas vascas siguen apostando por la internacionalización y para ello solicitan al Gobierno vasco apoyo en forma de asesoramiento en normativa, aranceles y búsqueda de nuevos mercados.
1