El alcalde y el asteroide
Fue una tarde de esas de primavera con las que nos obsequió el pleno invierno. Cansado por las horas frente a la pantalla decidí cambiar mi oficina a la cafetería La Matea y continuar la tarea en un cuaderno, con los rotuladores de colores y un descafeinado con leche. No tardé mucho en comprender que los rotuladores no iban a ser los cómplices esperados para organizar los datos de una memoria de actividades a presentar en unas semanas. Así que mientras daba vueltas a la cucharilla en el café me llamó la atención el periódico abandonado en la mesa de al lado. Abierto por una de sus últimas páginas mostraba la mutilación de la sección de Pasatiempos. No la de Economía; ni siquiera la Agenda Cultural. La actualidad es un jeroglífico.
Además, el diario se adivinaba desvencijado con las hojas desalineadas en un imperfecto abanico. No tengo muchas manías, pero si veo un periódico en papel desencuadernado tiendo a ajustar sus páginas hasta dejarlo como recién salido de impresión. Así lo hice y entonces comprobé que no era el periódico del día y aun así me llamó la atención el titular principal: ‘Logroño 2050, un anillo verde, el Ebro navegable, y más carriles bici’. Algo había oído.
Era la presentación de una estrategia de ciudad a 25 años vista -en legislaturas, unas seis-, era un ejercicio interesante a futuro. Me gusta este tipo de planteamientos porque obligan a pensar en cómo queremos que sea nuestra ciudad en el plazo de unas décadas. Nos incitan a imaginar que Logroño queremos urbanísticamente y medioambientalmente; qué dotaciones necesitamos y que infraestructuras precisamos para satisfacer las necesidades de la población en los años venideros. Sin duda, tal y como apuntó el alcalde, más parques y miradores en los montes El Corvo y Cantabria, entre otras propuestas, sonaban muy bien. Quizá sea imprescindible precisar más en aspectos esenciales como la vivienda, el suministro de agua y el acceso a la energía y no despistar a los vecinos con tanta iniciativa como Logroño Circular, Logroño 3-30-300, Logroño 1521, Agenda Urbana y ahora Logroño 2050. ¿Qué fue del Plan General Municipal? Pero aun así, reflexionar sobre la ciudad siempre parece mejor que actuar a golpe de inmediatez.
A mí me gustan estos juegos que nos provocan a soñar la ciudad, creo que pueden ser útiles. De alguna manera los demandaba en los textos anteriores publicados en este diario cuando hablaba de que las ciudades deben permanecer en un estado de evolución permanente y que la ciudad del futuro no es un lugar sino una idea. Lo que ya no tengo tan claro es que para presentar esta estrategia sea preciso un acto especial, aunque la Casa de las Ciencias sea un magnífico ejemplo de esa evolución permanente de la ciudad que mencionaba.
Mientras terminaba mi descafeinado continué pasando las páginas de aquel periódico de fecha atrasada saltando secciones con noticias que en vez de ayer parecían de mediados del siglo pasado. Fue al adentrarme en las páginas de ‘Sociedad’ cuando comprendí que tal vez no disponíamos de tanto tiempo y que el alcalde debía darse prisa en ejecutar su estrategia, al menos las cosas urgentes. La NASA anunciaba la posibilidad de que un asteroide impactara contra nuestro planeta en 2032. Y eso es poco más de legislatura y media.
1