'The White Lotus 3': odiar a los ricos es divertido, pero esperar por ellos cansa

Imagen episódica de 'The White Lotus' en su tercera temporada

Adrián Ruiz

The White Lotus estrena este lunes 17 de febrero su tercera temporada en Max y quien escribe esta crítica se enfrentaba a ella algo confundido por los grandilocuentes elogios que la serie está recibiendo por parte de la prensa estadounidense. Sorprende, tras el visionado, la aplastante unanimidad con la que los medios especializados al otro lado del charco hablan positivamente de los nuevos episodios de la ficción creada por Mike White, que debutaron hace unos días en Rotten Tomatoes -el portal americano que recopila las opiniones de expertos y usuarios- con un perfecto 100% tras la publicación de la primera veintena de reseñas.

Se replanteaba y ponía uno en duda su propio criterio hasta que cayó en la cuenta de que los artífices de dichas publicaciones contaban con una clara ventaja: mientras que por allí han tenido acceso a la tercera temporada completa (o a gran parte de ella) de The White Lotus, a este lado del océano los encargados de hablar de la serie de Max sólo hemos podido disfrutar de sus tres primeros episodios, con las consecuencias que ello acarrea.

Principalmente, para la propia ficción, que no sale precisamente beneficiada, como analizaremos a continuación, de una valoración basada en sus tres primeras entregas, algo que hace aún más inexplicable la decisión de dar acceso parcial a la tanda. Pero también para los periodistas, cuyo juicio y rigor se ven cuestionados por los lectores si se ofrece una visión distorsionada de la realidad una vez visto el 'pack' completo.

Sirva toda esta verborrea, pues, como 'disclaimer' para explicar por qué la percepción aquí expresada sobre lo nuevo de The White Lotus puede terminar no siendo fiel a la obtenida con la totalidad de la obra. Esta, compuesta de ocho capítulos que irán viendo la luz cada lunes en Max, se traslada a Tailandia (tras Sicilia y Hawái) con otro grupo de ricos -y algún viejo conocido- a los que enfrentar a sus miserias personales en el lujoso entorno que ofrece la ficticia cadena de resorts.

'The White Lotus' lanza el trailer definitivo de su tercera temporada antes de su estreno en Max

'The White Lotus 3' repite su exitosa fórmula...

Esa paradoja, razón de ser y clave principal del éxito de la serie, vuelve a ser replicada por Mike White en esta nueva temporada casi cual fórmula matemática con la que intentar repetir las alegrías del pasado. Porque sí, The White Lotus regresa con lo de siempre... pero diferente. La serie de Max lo vuelve a apostar todo a ese choque entre clases sociales del que se nos hace partícipes como espectadores, colocándonos ante un plantel de turistas adinerados, y de principios éticos cuestionables, sobre los que estamos deseando que caiga una bofetada de realidad que los coloque en su sitio.

“Al espectador medio que no va de vacaciones a Hawái le gusta ver a la gente rica sufrir. Ver la infelicidad de estas familias ricas en un resort así es una especie de catarsis que te hace sentir mejor cuando ni siquiera tú has podido irte a la playa este verano”, declaraba hace unos años la historiadora María Castejón en palabras a elDiario.es en el marco del estreno la primera temporada de The White Lotus.

Y aunque haya quien pueda pensar que todo se reduce a la envidia, se trata más bien de un necesario rechazo a la arrogancia, al alejamiento de la realidad, a la confusión perversa entre caridad y justicia social, y al alineamiento con un sistema que perpetúa su estatus social y económico, que representan de forma manifiesta personas como los protagonistas de esta ficción que trae al presente el popular mito de los lotófagos.

Ahora, ese ejercicio de hacer sátira sobre la riqueza, la exclusividad y el lujo, poniendo a prueba nuestra empatía, se ofrece a través de nuevos personajes, con otra tragedia en el horizonte, y con el foco puesto en una nueva temática subyacente. La primera temporada hablaba de la turistificación de Hawái -actualmente en boga también musicalmente gracias a una de las canciones del último disco de Bad Bunny-, extrapolable a tantos lugares del mundo -como Canarias o Baleares- donde el ostentoso recreo de los visitantes se consigue siempre a costa del empobrecimiento y la opresión laboral y social de los lugareños.

La segunda temporada, con Sicilia como escenario principal, abrió debate sobre el sexo y las relaciones de poder entre hombres y mujeres. En la nueva tanda de episodios, aupado por el misticismo de los templos y dioses tailandeses, se aborda la búsqueda de la identidad a través de la espiritualidad y la purificación del alma. Todo ello, por cierto, rodado en Ko Samui, isla ubicada a tan solo 35 kilómetros de la de Koh Phangan en la que Daniel Sancho, hijo del actor Rodolfo Sancho, cometió en agosto de 2023 el asesinato de Edwin Arrieta -abordado en una docuserie también de Max-. Ricos que se ven envueltos en trágicos sucesos tras perderse en el fin del mundo para encontrarse a sí mismos. La realidad, a veces, sí supera a la ficción.

...lastrada por su planteamiento y la sombra de Jennifer Coolidge

Ahora bien, toda esa asentada premisa, que The White Lotus vuelve a insertar en un marco preciosista cuidado siempre con mimo, tanto en la ambientación escenográfica -que pone muy fácil la propia localización de rodaje- como en la realización cinematográfica -con una fotografía colorista y un acompañamiento musical atinado-, se tambalea desde el principio por culpa de un guion que se recrea en el planteamiento.

Porque más allá de esa secuencia inicial en la que se avanza el irremediable desastre final hacia el que se encaminarán las tramas, los tres primeros episodios se exceden en la presentación de los nuevos personajes y las 'mochilas' (con traumas y problemas del pasado) con las que han llegado a sus idílicas vacaciones. Se produce así una sensación de estancamiento en la serie, que no avanza y gira sobre sí misma varias veces hasta que caes en la cuenta de que te has aproximado ya al ecuador de la temporada. Una tanda que además ha sido alargada respecto a las anteriores, que contaron con seis y siete capítulos cada una. Esta, extendida hasta las ocho entregas, parecen de momento no aportar nada nuevo.

Tampoco lo hace en el apartado de personajes, con un grupo de protagonistas con un pasado o intrahistoria que llega a aburrir más que generar interés, y con rasgos mucho menos cautivadores que los de las temporadas anteriores. Y es que aunque todos ellos estaban escritos con el objetivo de crear antipatía y rechazo por su impertinencia, poseían un carisma y atractivo que terminaban por enganchar. Especialmente el encarnado magníficamente por Jennifer Coolidge, cuya figura no sabe reemplazar The White Lotus tras su absurda y desdichada desaparición al final de la temporada pasada.

Su alargada sombra, que tal vez siga coleando sobre una de las tramas de la ficción, es otro de los hándicaps con los que se encuentra ahora la serie, que puede terminar no haciendo justicia al gran talento de las nuevas incorporaciones de su reparto, entre los que destacan nombres como los de Carrie Coon (The Leftovers), Walton Goggins (Fallout) o Jason Isaacs (Harry Potter), entre otros. Será interesante también ver la evolución del personaje interpretado por Lalisa Monaban, integrante de la exitosa girlband surcoreana y artista con la que Rosalía ha colaborado en uno de sus últimos hitos internacionales.

En definitiva, habrá que confiar en la evolución de la ficción y el estallido de sus tramas en sus episodios finales. Dice Variety en su reseña que The White Lotus acaba convirtiéndose en un relato “salvaje e impredecible” en su desenlace. Desde aquí, a la vista del buen sabor de boca que ha dejado la historia en sus dos entregas pasadas, confiamos plenamente en ello. Sin embargo, por los motivos previamente esgrimidos, no podemos asegurarlo.

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