De la segregación de Zaragoza al boom empresarial en 20 años: Villamayor de Gállego gestiona su nueva realidad

Villamayor de Gállego vivió hace dos décadas un proceso traumático que partió en dos a los vecinos y que concluyó con una segregación de Zaragoza capital apuntalada por los tribunales. Ahora, el municipio aprende a gestionar su nueva realidad tras protagonizar sucesivos anuncios de proyectos empresariales que suman en torno a 5.000 empleos, con dos centros de datos incluidos. “Nos sobrepasa un poco”, reconoce su alcalde, José Luis Montero (CHA).
Situado a apenas 13 kilómetros -un cuarto de hora- de la plaza del Pilar de Zaragoza, Villamayor parece haber vivido estos veinte años de espaldas a su estatus de municipio próximo a la capital. Los vecinos permanecen ajenos al ajetreo de la gran ciudad, la población se ha mantenido estable todo este tiempo -no llega a los 3.000 habitantes- y apenas ha habido proyectos residenciales de calado. Sin embargo, un factor ha terminado por decantar la balanza: la mayor parte de su gran término municipal -80 kilómetros cuadrados, casi cinco veces más que Utebo, que tiene seis veces más población- es de propiedad municipal, lo que unido a la agilización burocrática que propicia la figura de la declaración de interés general autonómico ha acabado de convencer a los promotores.
Hace justo un año, el Grupo Costa anunció una inversión de cerca de 500 millones de euros para la creación de un complejo alimentario, biofarmacéutico y logístico que dará empleo directo, si se cumplen las previsiones de la empresa, a 3.200 personas. Días después se conoció que el gigante Microsoft proyecta uno de sus centros de datos en el mismo término municipal, en una parcela anexa al desarrollo empresarial agroalimentario: otros 300 empleos previstos para una inversión de 2.200 millones. Ambos proyectos se sitúan en una ubicación privilegiada: junto a la A-2 y como continuidad al polígono industrial de Malpica.
Y el mes pasado la gestora Azora Capital anunció en la sede del Gobierno de Aragón que va a promover otro centro de datos en la localidad, con 1.950 millones de euros de inversión total -en dos fases- y la creación de 254 puestos de trabajo dedicados a la explotación, más otros 1.770 indirectos. En este caso, la iniciativa se sitúa al otro lado de la carretera A-129, en el norte del término municipal. Hoy mismo se publica en el BOA la declaración de interés autonómico.
En total, estas tres iniciativas en proyecto suponen cifras inversoras mareantes cercanas a los 5.000 millones de euros y casi 4.000 empleos directos, más que la propia población del municipio.

Este maremágnum de cifras, sin embargo, aún no parece haber calado entre los villamayorenses -conocidos también como salseros-, que se mueven entre el escepticismo y la expectación. “Ahora mismo no hay nada de nada, más allá de los anuncios. Si será positivo o no lo sabremos con el paso del tiempo”, apunta una vecina en el bar Vaticano Mayor, en la plaza situada frente a la casa consistorial. Y advierte a continuación: “Y a ver si vamos a perder la esencial del pueblo”.
Dentro del establecimiento uno de los clientes -ajeno al periodista- le comenta al propietario del local: “A este paso van a urbanizar de aquí a Perdiguera todo el monte”. Otro vecino da por buenos los proyectos junto a la A-2 “solo con el enlace que han anunciado que van a hacer”. Y, aunque reconoce que la mayoría del empleo será para habitantes de otras localidades, sí cree que facilitará que jóvenes de Villamayor de Gállego que tienen que desplazarse a diario a trabajar a otros polígonos de Zaragoza puedan encontrar un empleo al lado de casa.
El alcalde fue testigo privilegiado de la segregación hace dos décadas, ya que formó parte de la gestora que se creó una vez que fructificó la independencia del municipio. Una ruptura que llegó tras años y años de litigio con el Gobierno de Aragón y con el Ayuntamiento de Zaragoza -el entonces alcalde Juan Alberto Belloch puso su empeño en que continuara siendo barrio- y que generó una profunda división entre los vecinos. Dos décadas después, aún hay heridas por cerrar, aunque la realidad parece dar la razón a quienes apostaron por la segregación. “Si hubiésemos seguido siendo barrio, supongo que los proyectos se hubieran implantado igual en Villamayor. Pero lo que tengo claro que los ingresos no se hubieran quedado aquí”, valora Montero.
“Vivimos muchas presiones”
De hecho, uno de los motivos que llevó a romper fue la falta de inversiones de la capital en el entonces barrio zaragozano. “No había un duro, nos bloqueaban todo. Zaragoza pagaba el agua, el autobús y poco más”, recuerda Ignacio Asensio, concejal del PP -partido que también fue partidario de la segregación- en aquella etapa. “Fue duro, pero hasta los más propicios a seguir siendo barrio se alegran ahora de la segregación”, sostiene, y lamenta que las instituciones trataran de hacerles la vida imposible una vez separados: “Vivimos muchas presiones, sobre todos los dos primeros años. Ibas a pedir subvenciones y te las denegaban todas, porque el Gobierno de Aragón quería que volviésemos a ser barrio. Al tercer año, como vieron que no iba a haber vuelta atrás, lo tuvieron que aceptar”.
El primer edil reconocen que en la actualidad están algo “sobrepasados” por tanto proyecto anunciado, pero reconoce que era “cuestión de tiempo”. Aún no hacen números, a la espera de que se concreten los proyectos y las cifras anunciadas. Montero explica que las iniciativas del Grupo Costa y de Microsoft estaban más previstas, pero observa con más desconfianza el centro de datos anunciado por Azora. “Desarma un poco las planificaciones a futuro y es un suelo de uso agrícola, cuando hay vecinos que todavía viven de eso”, admite. “Además, nos preocupan los consumos de agua, no pueden ir en detrimento de la población”.
Estos no serán, con toda probabilidad, los últimos anuncios empresariales que protagonice Villamayor de Gállego. “Algo se debe de estar moviendo, porque son muchos los que llaman para preguntar”, deja en el aire el alcalde.
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