La organización del policía que emparedó su dinero blanqueó “miles de millones” de otros narcos europeos

La organización de presuntos narcotraficantes desarticulada el pasado mes de noviembre, la misma de la que está acusado de pertenecer el jefe de una unidad especializada de la Policía, no solo importaba y vendía cocaína. La investigación de la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDYCO) ha revelado que se trata de una gran estructura de blanqueo de capitales que prestaba sus servicios a numerosos narcotraficantes de distintos países europeos, según han informado a elDiario.es fuentes de las pesquisas.
La causa que se sigue en el Juzgado de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional establece que la organización investigada ha blanqueado “miles de millones de euros” a través de una compleja estructura que contaba con empresas en Dubai, Panamá, Suiza y Francia. En España, la organización disponía de un gestor de criptomonedas para el blanqueo de capitales a gran escala, precisan las fuentes consultadas.
Las cifras que van emergiendo en la investigación dejan pequeñas otras que motivaron el escándalo en noviembre. Entonces trascendieron los 21 millones de euros incautados al inspector jefe Óscar Sánchez Gil, al frente de la Unidad contra Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Jefatura Superior de Madrid. A Sánchez, sus compañeros de la UDYCO y Asuntos Internos le encontraron 20 millones de euros emparedados en su domicilio y casi otro millón más en su despacho de la Jefatura.
La cifra venía precedida de otra importante, las 13 toneladas de cocaína que se habían incautado unos días antes en Algeciras a la organización con la que colaboraba el inspector jefe. El alijo apareció en un contenedor procedente de Guayaquil (Ecuador) y supone el mayor incautado en España hasta la fecha.
Sin embargo, todas esas cifras han ido palideciendo según ha avanzado la investigación y ha emergido una organización que actuaba como una gigantesca lavadora de dinero. Las fuentes consultadas hablan de un operativo con consecuencias imprevisibles para el narcotráfico a nivel europeo. El juez del caso, Francisco de Jorge, ha solicitado un refuerzo, en gran medida motivado por las dimensiones de este caso.
Entre los 15 detenidos en noviembre hay fiscalistas y economistas. La Policía busca desde entonces a tres huidos que figuran como investigados en la causa del Juzgado de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional.
En la introducción de la cocaína jugaba un papel clave el inspector jefe de la Policía Nacional. Sus continuas consultas a las bases de datos permitían a la organización conocer si sus embarcaciones, vehículos, teléfonos o contenedores estaban siendo investigados por la Policía, la Guardia Civil o los cuerpos autonómicos.
El 'modus operandi' era el siguiente: el inspector jefe de la UDEF abría falsas investigaciones que le permitían introducir en los archivos policiales todos esos datos referidos. Como se trata de bases de datos compartidas y diseñadas para que no se dupliquen las investigaciones, en el caso de que una embarcación, una empresa importadora o un contenedor, por ejemplo, hubieran sido introducidos por otro Cuerpo saltaba la coincidencia que permitía al policía alertar a sus socios. Mientras las otras organizaciones de narcotraficantes seguían sufriendo un porcentaje fijo de incautaciones policiales había una que pasaba desapercibida al radar de los investigadores.
Los continuos accesos a las bases de datos policiales no habían pasado desapercibidos a sus compañeros, si bien fue una transferencia desde una sociedad investigada por su relación con los narcotraficantes a otra vinculada al policía y su pareja, también agente del Cuerpo, lo que hizo saltar la alarma de los investigadores en enero de 2024. Sánchez Gil era un policía que no compartía su vida con los compañeros. Entre ellos se había ganado el sobrenombre de 'El Anodino'. Un cargo político cuenta cómo coincidió con él en varios actos y nunca le vio abrir la boca.
Alicante y la empresa de plátanos
Los contenedores con cocaína de la organización habían seguido entrando por Algeciras con aparente normalidad. En realidad, la UDYCO y Vigilancia Aduanera habían puesto el foco en una empresa importadora de plátanos cuatro años antes. Ubicada en la provincia de Alicante, la empresa importaba realmente plátanos, pero no se sabía qué hacía con ellos. No tenía beneficios ni infraestructura.
La Policía y los agentes de Aduanas llegaron a realizar más de 200 inspecciones en secreto a los contenedores de la empresa. Las sospechas entraron en otro nivel cuando la sociedad de Alicante dejó de trabajar con exportadores de plátano de otros países latinoamericanos y se centró en comprar a una empresa de Ecuador a la que las autoridades del país latinoamericano vinculaban con el narcotráfico.
Por fin, a mediados de octubre se detectó el envío y el escáner Medusa de Vigilancia Aduanera certificó que la droga iba dentro. Se trataba de un contenedor en el que viajaban una primera pantalla de cajas de plátanos, que tapaban el resto de la carga, consistente en cajas de igual apariencia y tamaño cargadas con 11.000 pastillas de cocaína, 13 toneladas en total.
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