Estampas palmeras en la 'Suite Canarias' de Richard H. Stein

1 de abril de 2025 10:54 h

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El pasado 10 de marzo, el auditorio Alfredo Kraus acogió la presentación del trabajo discográfico Suite Canarias, veinte poemas breves (y un episodio) para piano a dos manos, opus 34, del compositor alemán Richard H. Stein. La grabación, producida y distribuida por el sello Neos Music, constituye el segundo registro sonoro de esta obra, tras el realizado en 1997 para el cuarto volumen de la serie La creación musical en Canarias. En ambos casos, la interpretación ha corrido a cargo del reconocido pianista grancanario Sergio Alonso, a quien igualmente se debe el hallazgo de la partitura en el archivo del Museo Canario por iniciativa del musicólogo Lothar Siemens durante su etapa como director de dicha institución.

Richard Heinrich Stein, alemán de nacimiento y canario de adopción, vino al mundo en la ciudad de Halle en 1882 y estudió Derecho en la entonces denominada Universidad Friedrich Wilhelm –hoy Universidad Humboldt– de Berlín y Música en la Real Academia de las Artes. En 1911, obtuvo el doctorado en la Universidad de Erlangen, y trabajó inicialmente como crítico musical hasta que se refugió en España durante la I Guerra Mundial, periodo en el que visitó por primera vez el Archipiélago. Tras su regreso a Alemania dirigió su propia escuela de música y ejerció como director musical en el Teatro Urania y en la Radio de Berlín. La creciente agitación política que vivía el país a principios de los años treinta y el ascenso del régimen nazi, lo alentaron a establecerse de forma definitiva en Gran Canaria, donde residió hasta su muerte en 1942. Autor de más de 100 piezas para piano y de unas 50 canciones, Stein experimentó con la música de cuartos de tono y llegó a construir un piano y un clarinete para interpretarla. De hecho, su obra Dos piezas de concierto para violonchelo y piano, opus 26, está considerada la primera composición impresa en emplear esta técnica microtonal.

La composición que nos ocupa, editada por primera vez y única vez en 1932, consta de veintiún movimientos inspirados en diferentes ritmos, canciones, paisajes y costumbres de las islas. Algunos de ellos, con títulos tan sugestivos como Noche de luna en el Valle de La Orotava o Un oasis en Lanzarote con chiquillos, capturan escenas concretas que reflejan las impresiones y vivencias del autor en localizaciones específicas. Otras piezas, en cambio, no remiten directamente a un lugar determinado, sino que constituyen elaboraciones más genéricas donde confluye su formación musical europea con una sensibilidad vinculada al sentir canario. Entre las primeras, encontramos dos temas que se relacionan con la isla de La Palma, tal y como señala la polifacética artista Lía Tavío en un extenso análisis de la Suite Canarias publicado por entregas en el diario Acción Las Palmas entre 1 y el 4 de octubre de 1935, texto que también aparece resumido en el tinerfeño Hoy el 9 de noviembre del mismo año. Nos referimos, en concreto, al sexto movimiento de la obra, que lleva el inequívocamente descriptivo título de Pequeños flautistas de La Palma, y al decimocuarto, titulado Las dos hermanas, canción de cuna y canción frívola.

Sobre Pequeños flautistas de La Palma, Tavío, quien conoció y trató a Stein, escribe que “la música es un arte que se manifiesta desde muy temprana edad en los hombres que elige como profetas para hablarnos por su mediación de lo divino, de lo impalpable y de lo sobrenatural. En Canarias puede observarse y sobre todo en los niños del pueblo la afición que sienten por la música. Silvando, cantando, tocando flautas de caña y haciendo primores con pianillos de mano, soplando o absorviendo el aire en su pequeños caños mientras lo pasan y repasan por los labios. Este tema es un ensayo del sentido musical de los niños de La Palma, aunque naturalmente, no es música infantil. Su melodía en la parte intermedia se desarrolla en sentido inverso desde la última a la primera nota”.

No menos interesante es el planteamiento del decimocuarto movimiento, titulado Las dos hermanas, canción de cuna y canción frívola. Sobre el particular Tavío nos informa de que “la melodía de la canción de cuna está recogida en la isla de La Palma y se parece mucho a otra que se canta en Sevilla. Por su estructura se le puede calcular más de doscientos años de existencia. La canción frívola es modernísima, muy refinada y de una gran belleza sensual y sentimental. En su parte media contiene una exaltada discusión con la madre. Quien dijo dos hermanas, dirá dos mundos”. Temas universales a partir de una humilde canción de cuna tomada en nuestra isla.

Con todo, la primera de las piezas resulta especialmente significativa, ya que conecta con una dimensión del folclore palmero que ha cobrado relevancia en los últimos años. Nos referimos al toque de flautas (o pitos), tambores y castañuelas, una antigua tradición que durante décadas pervivió casi exclusivamente en el contexto de las celebraciones navideñas, y que comenzó a recibir una atención renovada a partir de 2011 con la creación del Encuentro de Música y Danza de Navidad, una iniciativa promovida por la abogada e historiadora María Victoria Hernández Pérez desde la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de La Palma. El festival no solo permitió establecer vínculos entre agrupaciones que, pese a su proximidad geográfica, desconocían su existencia recíproca, sino que también propició un renovado interés académico por estas manifestaciones musicales. Entre sus frutos más destacados se cuenta el rescate de danzas de pastores casi olvidadas en varios municipios y, de manera destacada, la recuperación de la Subida del Trono en las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen de 2015.

La suite completa no llegó a interpretarse en vida de Stein, y no pudo escuchrase hasta 2019, cuando, una vez más, Sergio Alonso la presentó en el marco de las Fiestas Fundacionales de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Confiemos en que la edición de este disco le dote despierte un renovado interés por la obra de Richard H. Stein y que muy pronto podamos escucharla en su integridad en nuestra isla. Como advertía Lía Tavío –a quien volvemos para cerrar este recorrido– “no es la Suite Canaria una colección de piezas heterogéneas, sino un solo cuerpo, siendo por lo tanto más esencial la síntesis de la obra que su análisis y más importante el total que sus detalles”.

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