Sanitarios y docentes lanzan un manifiesto contra los desahucios: “Los niños sufren demasiado”

Cada vez más pacientes acuden a Yaiza Cano, enfermera de Atención Primaria en el barrio de Gràcia, por ansiedad derivada de situaciones de inseguridad residencial. Del mismo modo, Nuria Cervera, profesora de la escuela Mossèn Jacint Verdaguer de Barcelona, presencia en su día a día un número creciente de alumnos que están a punto de sufrir un desahucio o que ya han pasado por esta situación.
“Al final somos los dos agentes que estamos directamente vinculados con las familias y los niños”, admite Cervera en una conversación con elDiario.es. “Todos los niños y las familias van al médico, y todos los niños y las familias van a la escuela”, añade.
Por este motivo las plataformas Docents 080, el primer colectivo de maestros en Barcelona fundado en 2025 para exigir el fin de los desahucios, y Capçalera, una organización de sanitarios nacida en 2019 para defender el derecho a la salud y apoyar la lucha de los movimientos sociales, han unido sus fuerzas este martes en un manifiesto conjunto.
“Entendemos que la salud y la educación son derechos fundamentales que siempre hemos defendido como bienes públicos, pero para garantizarlos plenamente debemos reconocer que otros factores, como la vivienda, también juegan un papel clave en su protección”, ha señalado la enfermera Yaiza Cano en una conversación con elDiairo.es.
Las dos plataformas comparten la perspectiva conjunta de que no se pueden garantizar el derecho a la salud ni a la educación sin asegurar el derecho a la vivienda. “Por este motivo era importante unirnos en momentos puntuales y firmar este manifiesto conjunto”, añade Núria Cervera, profesora de la escuela Mossèn Jacint Verdaguer de Barcelona.
El manifiesto denuncia cómo la inseguridad residencial afecta a la educación y la salud de familias y niños. En este sentido la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) advierte que el 90% de las personas en esta situación sufren problemas de salud. “Para garantizar una buena salud y una educación, una vivienda digna es un factor clave”, afirma la enfermera.
Añade que los problemas de vivienda se traducen en un deterioro significativo tanto de la salud mental como de la física, con un aumento de la ansiedad, la depresión, el insomnio y las enfermedades crónicas. Destaca que se cuadriplican las tasas de suicidio especialmente entre la población adulta.
Además, asegura que la inseguridad residencial impacta en los hábitos de vida, con dietas menos saludables, mayor sedentarismo y un incremento en el consumo de alcohol y tabaco. Y que todas estas consecuencias se agravan en casos de desahucio, aumentando la vulnerabilidad de las personas afectadas.
“Del mismo modo, los niños que se ven obligados a cambiar de hogar constantemente debido a desalojos sufren una gran inestabilidad que afecta tanto a su desarrollo emocional como a su rendimiento académico”, admite la profesora. Y subraya que es injusto que no tengan las mismas oportunidades que el resto de niños que cuentan con un hogar tranquilo, una habitación para estudiar y no viven con la incertidumbre de si serán o no desahuciados.
En este sentido el manifiesto señala que el alumnado afectado no asiste a las escuelas o institutos en igualdad de condiciones con el resto. Los problemas de concentración y autoestima, que les impiden construir vínculos con su entorno y llevar una vida tranquila, les dificultan seguir el ritmo educativo diario.
Desahucios, salud y educación
“Como docentes, nos resulta muy difícil detectar casos de niños que atraviesan estas situaciones. La alerta puede llegar desde el equipo de educación social o los servicios sociales”, explica la profesora. “A veces lo cuenta el propio niño, en otras ocasiones lo explican sus compañeros. También hay familias que se acercan y lo comparten”.
Sin embargo, muchas de estas familias y niños viven la situación con vergüenza, como si hubieran hecho algo malo. “Nuestra intención es cambiar esa percepción. La vergüenza debería recaer en quienes ejecutan los desahucios, en quienes sostienen este sistema que causa tanto daño a tantas personas”.
Por el momento, las acciones conjuntas de ambos colectivos se enfocan en la formación. “La semana pasada impartimos una charla para sanitarios sobre vivienda y salud, y ahora estamos organizando otra para profesores, con el objetivo de explicar cómo afecta esta problemática”, señala la enfermera. “No todos los sanitarios ni docentes están tan implicados en el tema, y creemos que es fundamental sensibilizar a nuestros compañeros”.
Además, están impulsando acciones reivindicativas en institutos y centros sanitarios, colocando pancartas y utilizando otros recursos para dar visibilidad a esta problemática. “En Barcelona aún no nos ha ocurrido, pero en localidades como Salt, las instituciones están obligando a retirar esas pancartas”, admite Anna Pérez, profesora y miembro de la plataforma Docents 080. También participarán los dos colectivos juntos en la manifestación de este sábado 5 de abril para “exigir la bajada de los alquileres” y que “la vivienda deje de ser un bien de especulación”.
En paralelo, ambas plataformas están elaborando protocolos para orientar a sanitarios y docentes sobre cómo actuar ante situaciones de inseguridad residencial. A largo plazo, su objetivo es redactar una pauta conjunta.
Por ahora, su prioridad es clara: “Que la sociedad y las instituciones tomen conciencia del daño que están causando y frenar esta locura”, coinciden la enfermera y la docente.
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