Euskadi recibe la gestión de Costas para buscar que sea una “oportunidad” y no un “obstáculo”

Este 1 de abril, finalmente a las 8.00 horas, el Gobierno vasco ha asumido la gestión de los 246 kilómetros de litoral en Bizkaia y Gipuzkoa, 27 municipios. El Estado ha transferido a la comunidad autónoma funciones tan cotidianas como la autorización de hamacas, pedalos, chiringuitos o locales en la costa. La nueva consejera del ramo, Amaia Barredo, ha asegurado que con una gestión de “cercanía” e incluso con la posibilidad de ceder las concesiones a Bilbao o Donostia el litoral será una “oportunidad” y no un “obstáculo”.
La transferencia llega en medio de la polémica con Donostia, el gran referente costero de Euskadi. El alcalde, Eneko Goia, había despedido la gestión del Gobierno central acusando a Costas de “hacer la vida imposible” a su ciudad con actuaciones en conocidos locales o, más recientemente, en la reducción de toldos en la playa de La Concha por la subida del nivel del mar. También puso límites al desarrollo urbanístico de los cuarteles de Loiola.
La consejera Barredo ha tratado de explicar que cuando hablaba de “obstáculos” no se refería tanto a una actitud concreta contra Donostia sino a que se trabajaba “desde la distancia” y “desde la falta de recursos”. Se transfieren catorce plazas pero, según ha revelado, apenas diez estaban ocupadas. También se ceden tres furgonetas con matrícula especial MMA. Así, ha interpretado que ha habido informes en los últimos años que “se han retrasado” y que “se ha llegado hasta un extremo que han hecho inviables algunos proyectos”.
Para acelerar los trámites, según ha explicado, se integrará al personal transferido con el ya existente en las delegaciones portuarias de Bizkaia y Gipuzkoa -Euskadi ya tiene competencias, salvo en Bilbao y Pasaia- y se buscarán “convenios” con los ayuntamientos que tengan medios para asumir el despacho de los asuntos. El de Bilbao ya está avanzado y el siguiente será Donostia. “Estos convenios nos van a ayudar a todos a agilizar el volumen tremendo este tipo de autorizaciones”, ha indicado.

El traspaso marca qué funciones pasan a manos del Gobierno vasco, cuáles se queda el Estado y cuáles serán compartidas. Según se ha indicado, entre las primeras están esas autorizaciones de temporada en las playas, también en el ámbito comprendido en las 12 primeras millas náuticas, dragados y extracciones del fondo marino, instalaciones temporales, inspección y control, vertidos y obras que no sean de interés general.
El Gobierno central, de su lado, seguirá fijando algunos cánones y, sobre todo, dirigirá los faros. Son los de Hondarribia, Lekeitio, Getxo (dos), Donostia (dos), Gorliz, Pasaia (dos), Bermeo (dos), Getaria y Zumaia. También retiene las cuestiones de interés general. Hay un compromiso de trabajar conjuntamente en materias como las obras o la ordenación territorial y urbanística.
Según Barredo, este traspaso favorecerá una “economía azul”. A nivel político, cree que se cumple un “anhelo” de las instituciones vascas pendiente “desde hace cuarenta años”. “El traspaso responde al cumplimiento del Estatuto. Es una transfernecia muy deseada”, ha resumido la consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca y ahora también de Costas. Su título no va a cambiar, pero sí los nombres de otros cargos bajo su mando.
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