Más de 180 músicos callejeros se quedan sin licencia para tocar en Madrid al recortar el Ayuntamiento sus permisos

Recorte del Ayuntamiento de Madrid a la música en las calles del centro, después de que una reforma de su sistema de autorizaciones para tocar en la vía pública haya dejado a 181 músicos sin posibilidad de actuar a partir del próximo 1 de mayo, según las cifras oficiales a las que ha tenido acceso este periódico.
La Junta de Centro acaba de publicar el listado de 250 autorizaciones para tocar en la vía pública de este distrito de la capital desde el próximo 1 de mayo hasta que acabe el año 2025. Las tuvo que sortear el pasado mes de marzo al haberse presentado a la convocatoria muchos más músicos -hasta 431- que todos los permisos disponibles.
Las autorizaciones dan derecho a tocar de cara al público en los puntos permitidos por el Ayuntamiento de Madrid, de los que recientemente se sacó la Gran Vía, que pierde esta condición para evitar aglomeraciones. El consistorio recalca que el permiso es “personal e intransferible” y no habilita para otras formas de expresión artística como teatro, danza, performance o mimo. “Deberá tenerse expuesta en lugar visible durante las actuaciones musicales”, añade sobre este permiso el decreto municipal consultado por Somos Madrid.
Los músicos podrán tocar todos los días de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas, a una distancia mínima de 75 metros de otro músico y solo una hora en la misma ubicación cada jornada. Los días de Rastro, además, pueden tocar de 9.00 a 15.00 horas en las calles colindantes.
La normativa fue modificada a finales del año pasado y conserva la prohibición de utilizar amplificadores o reproductores por parte de los músicos callejeros en Centro, activa desde 2022. Hasta entonces, los músicos podían tocar con pequeños altavoces de hasta 20 vatios de potencia en doce puntos de la capital. Desde hace tres años pueden seguir actuando, pero solo empleando la percusión.
“Se ha intentado que en zonas de sobresaturación haya las menos aglomeraciones posibles y que la gente no se pare”, justificaban hace unos meses fuentes del Ayuntamiento en declaraciones a este periódico para explicar la reducción de las autorizaciones, que antes llegaban a 500 y abarcaban a todos los músicos solicitantes. Ahora explican que el decreto municipal recogía la posibilidad de sorteo si se superaban las 250 solicitudes, que es lo que finalmente han hecho.
Las actuaciones de músicos callejeros se regularon durante el mandato de Ana Botella, en el año 2012. La exalcaldesa introdujo un permiso municipal necesario para ejercer la actividad, que se conseguía mediante un examen previo muy polémico. La medida cosechó las protestas de numerosos músicos, que llegaron a protestar en directo cantando contra el examen durante la prueba. La llegada de Manuela Carmena a Cibeles transformó esta autorización con examen en una concesión automática con tan solo solicitarlo. José Luis Martínez-Almeida decidió endurecer las condiciones para tocar, así como el listado de calles permitidas y ahora recorta los permisos.
Los músicos protestan: “Dejan a Madrid a la cola de la cultura”
La decisión de dejar a 181 músicos sin la posibilidad de tocar en la vía pública ha caído como un jarro de agua fría en el colectivo de músicos callejeros. “Es un recorte sin ninguna justificación, mucha gente que tenía la posibilidad de aportar arte y cultura a las calles de la ciudad ahora no podrá hacerlo”, explica Andrés Freites, miembro de la asociación musical La Calle Suena, que ya se declaró contraria a los recortes introducidos en la normativa cuando fue aprobada, a finales de 2024.
Andrés defiende que su colectivo “trabaja para hacer la ciudad más agradable” y puntualiza que la mayoría de músicos y músicas que tocan en la calle lo hacen de forma esporádica, como complemento a su actividad profesional diaria. “La mayoría no toca todos los días, lo hace por ejemplo un día a la semana, un par de horas, eso no provoca aglomeraciones”, añade. “Tenemos formación de conservatorio, tocamos en el circuito nacional, no somos personas que nos dediquemos a la mendicidad”, reivindica.
Los miembros de la Calle Suena lamentan la falta de diálogo por parte del Ayuntamiento: “Hemos intentado hablar con ellos pero no hemos tenido ninguna respuesta. La manera en la que ignora al colectivo nos provoca frustración”, dice mientras recuerda que solo hubo una propuesta de reunión “para informarnos de lo que habían hecho, pero no para dialogar sobre los cambios. Fue una imposición unilateral, no ha habido ningún tipo de consenso”, se queja Freites.
Los músicos callejeros creen que con este recorte de permisos Madrid dejará de ofrecer un tipo de cultura mucho más accesible, “en todos los sentidos”. Y piensan que perjudicará a la “Marca Madrid” de la que tanto presume el Ayuntamiento de cara a las personas que llegan de fuera. “Al cortar esto de una forma tan tajante, sin contar con ninguna otra información para contrastar, dejan a Madrid a la cola de las ciudades con cultura”, sentencian.
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